No hay nada como pasarte diez días fuera de casa con la pierna escayolada llevando una vida sedentaria para darte cuenta de todas las cosas que te apetecería hacer y no puedes. Pues es así, hace diez días pisé donde no debía y me pegué la gran leche del siglo. Después de la ambulancia, nueve horas de urgencias, placas, escaneres y algun que otro ambulanciero sexy por el medio, terminé en casa de Amatxo y Aitatxo, obligándoles a comenzar su vida en común a la fuerza, e invadiendo su nido de amor. Toda una gran manera de empezar la treintena, con alegría y alboroto, con nocturnidad y alevosía, la alegría de la huerta vamos...
Y ahora me dice la traumatóloga....
-"Diez días más... y lo de la rehabilitación ya veremos" .-Tras esta frase, me empecé a turbiar, a encender y a cabrear, en ese orden de odio. -"Bueno mujer, te ponemos una venda (palabra impronunciable) asi podrás apoyar al menos el pie"
¿Apoyar? Llevo apoyando el puñetero pie desde el principio, desde que los de urgencias me pusieron la escayola ortopedica que me cambió la de la mutua, poniendome una venda asesina hacedora de ampollas en el tobillo, que a su vez me cambió la tonta de turno de la intermutual para no morirme de dolor.... Va a contarme esta a mi si puedo o no puedo "apoyar" el maldito pie... (ya empiezo a encenderme otra vez)
Llega mi cumpleaños y me lo paso con la pierna pa arriba, y fina llena de cabreo por mi secuestro obligado en el piso del amor. 30 años... había pensado en un post sobre los pros y los contras de cumplir esta edad... pero ya se me han quitado las ganas....
Me noto las patas de gallo... me las noto!!!
Lo voy a dejar aqui porque creo que me voy a acabar enfadando con el teclado también....




