lunes, 8 de marzo de 2010

Treinta, escayola y crisis existencial


No hay nada como pasarte diez días fuera de casa con la pierna escayolada llevando una vida sedentaria para darte cuenta de todas las cosas que te apetecería hacer y no puedes. Pues es así, hace diez días pisé donde no debía y me pegué la gran leche del siglo. Después de la ambulancia, nueve horas de urgencias, placas, escaneres y algun que otro ambulanciero sexy por el medio, terminé en casa de Amatxo y Aitatxo, obligándoles a comenzar su vida en común a la fuerza, e invadiendo su nido de amor. Toda una gran manera de empezar la treintena, con alegría y alboroto, con nocturnidad y alevosía, la alegría de la huerta vamos...
Y ahora me dice la traumatóloga.... 
-"Diez días más... y lo de la rehabilitación ya veremos" .-Tras esta frase, me empecé a turbiar, a encender y a cabrear, en ese orden de odio. -"Bueno mujer, te ponemos una venda (palabra impronunciable) asi podrás apoyar al menos el pie"
¿Apoyar? Llevo apoyando el puñetero pie desde el principio, desde que los de urgencias me pusieron la escayola ortopedica que me cambió la de la mutua, poniendome una venda asesina hacedora de ampollas en el tobillo, que a su vez me cambió la tonta de turno de la intermutual para no morirme de dolor.... Va a contarme esta a mi si puedo o no puedo "apoyar" el maldito pie... (ya empiezo a encenderme otra vez)
Llega mi cumpleaños y me lo paso con la pierna pa arriba, y fina llena de cabreo por mi secuestro obligado en el piso del amor. 30 años... había pensado en un post sobre los pros y los contras de cumplir esta edad... pero ya se me han quitado las ganas....
Me noto las patas de gallo... me las noto!!! 
Lo voy a dejar aqui porque creo que me voy a acabar enfadando con el teclado también....

Es feo

jueves, 25 de febrero de 2010

B.S.O

Esto es lo que suena.... cuando te veo...
 

martes, 23 de febrero de 2010

Cuento de febrero: el fantasma de los amores pasados.


Se había convertido en una huraña del amor, había decidido dejar de querer a ningún hombre en su vida. Se había autoconvencido de que la soltería era la mejor opción, que el mundo estaba lleno de mujeres casadas, separadas, enamoradas, ennoviadas... y que también había un lugar para las solteras, un lugar para ella. Intentaba pasar todo el tiempo que podía en el trabajo, y los ratos libres los pasaba con amigos, amigos que no iban a poder presentarle hombres nuevos de los que podría enamorarse. Había cercado muy bien su círculo con una valla elctríficada anti-sentimientos amorosos, que no fueran de amistad o familiares.

Aquella noche, se enfundó su pijama de algodón, se hizo un moño casero en el pelo y se metió en la cama a leer su correo en el portatil. Su cabeza luchaba por no pensar en el amor, era agotador... se quedó dormida.

- Despiertate... - una voz de ultratumba la sobresaltó. Se despertó y su corazón pegó un vuelco cuando vio aquella imagen a los pies de su cama...

- ¿Pero.... quien eres? - preguntó ella asustada, intentando vislumbrar algún gesto de aquel personaje que no llegaba a identificar.

- Soy el fantasma de los amores pasados... y he venido para recordarte cosas que creo que estas olvidando....

Consiguió identificarlo, era su primer amor, pero estaba bastante extraño portando una túnica negra, eso si con el mismo atractivo que siempre le caracterizó. Llevaba aquellas gafas de pasta, seguía teniendo barriguita, y su pelo negro de punta había dado paso a las canas. Aun asi seguía teniendo esa sonrisa de niño pícaro que la traía por la calle de la amargura.

- Pero... si eres tu... a ver... ¿que clase de broma pesada es esta?

- Dame la mano... - le dió la mano sin dudarlo a pesar de estar aterrorizada. Al tocarse, su habitación desapareció y de repente se encontró en un parque, de noche...

- ¿Donde estamos? ¿Que es esto? Me estoy asustando...

- ¿No lo recuerdas? - el fantasma apretó con firmeza su mano - Estamos en la noche de nuestro primer beso, mira en aquel banco.

Alli estaban, con diez años y bastantes kilos menos, ella y su primer amor. Ella tumbada sobre las piernas de él en aquel banco del parque, y él acariciandola el pelo. Comenzó a recordarlo todo... Ella jugaba con el anillo que él llevaba en su mano, y él empezó a acariciarla. Se besaron...

- Dios mío... había olvidado ese momento tan bonito.

- Para eso estoy yo aquí... para recordartelo. Para recordarte que una persona que ha vivido con tanto amor, y que estuvo tan enamorada no puede dejar de creer.

- Ya no tengo fuerzas para seguir... si todo fuera tan fácil como entonces...

- Todo es tan facil como tu quieras que sea canija...


De repente, se encontró de nuevo en su cama. Él había desaparecido. Encendió la luz de la lampara de la mesilla de noche, se frotó los ojos, y haciendo un repaso de lo que le acababa de suceder, se giró en la cama, se tapó con el nórdico, apagó la luz, y siguió durmiendo pensando que todo había sido un mal sueño...

domingo, 21 de febrero de 2010

sábado, 20 de febrero de 2010

Tienda de oportunidades


Se dirigió al mostrador con paso firme, armada con su bolso de Prada de los chinos de la esquina, sus Jimmy Choo de imitación, y su recién estrenada permanente ultimo modelo de la peluquería de su amiga Mari.

En el mostrador él... ojos azules, metro setenta, complexión "tipical espanisss", barba afeitada pero con sombra, de esas de toda la vida, allí a su labores de dependiente.

- Buenos días ¿la puedo ayudar? - preguntó él de una manera automática, poniendo cálida voz, como hacen todos los dependientes.

- Creo que si... - contestó ella mientras escudriñaba con la mirada cada rincón del mostrador lleno de tostadoras y licuadoras de última generación.

- ¿Deseaba algo en concreto? - insistió el dependiente al ver que la pobrecilla no sabía por donde le daba el aire.

- Si, ahora que lo dices si. - la actitud cambió de repente, respondió con mucha seguridad.

- ¿Y que deseaba?

- A ti.

La cara del dependiente se empezó a enrojecer desde el mentón hasta la frente, sus ojos se abrieron como platos, intentó balbucear algunas palabras en algún idioma extraño como poseido por aquel momento absurdo que estaba viviendo. De repente volvió en sí, y recordó aquello que su jefe siempre le decía insistentemente a diario.

- ¿Me envuelvo para regalo, o se me lleva puesto?

El cliente siempre tiene la razón.

miércoles, 17 de febrero de 2010

Cosita linda


Envidia es lo que tengo, envidia a mansalva. Envidia de mi pequeño Jack, que está viviendo el comienzo de lo que creo será una historia de amor maravillosa. Esos momentos de mariposeo estomacal, de mensajes contestados a los dos segundos de enviar tu el de ida, esos nervios cuando le vas a ver.... Pues eso es lo que mi pequeño Jack Jack esta saboreando en todo su esplendor. Por eso me manifiesto como envidiosa.... si, envidiosa de su situación.
A mi pequeño Jack, se le ha acabado el contrato en el trabajo y no le han renovado, el seguir adelante en los tiempos que corren sin currele es muy duro, y gracias a ésto creo que está mucho más entero. Él dice que en la vida no se puede tener todo, amor, salud, trabajo.... y a él le han quitado el empleo, pero le acaban de entregar un corazón.... ains, que melodrámatica romanticoide me estoy volviendo ¿no?
Tengo envidia... mucha envidia... y más aun cuando siento que el ser supremo del amor se olvidó de mi al hacer la repartición. Hay veces que creo que soy como la especie extraña, que se quedó a las puertas del arca de Noé, para despues morir ahogada por la furia de las lluvias torrenciales, por no tener una pareja con la que sobrevivir. (que profundo me ha quedado esto)
Verde estoy de envidia, cuando le llegan a mi pequeño Jack mensajes en los que se puede leer "Cosita linda"... en otro momento de mi vida diría "Pero vaya cursilada más grande, hay que ser ñoño" pero ahora digo, "¿No hay manera de heterosexualizar a tu chico? ¿No tiene un hermano soltero para mi?".... ains, suena a horterada padre, pero yo tambien quiero una cosita linda, aunque sea una cosota grande, fea, desagradable, pero eso si... llena de mimos.